viernes, 20 de junio de 2014

Giros de la vida...Capítulo 9

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                                               Capítulo 9:


             
  

La sonrisa en mi rostro es tan grande que siento podría iluminar con ella la cuidad entera, camino presuroso por los pasillos de la universidad dando pequeños saltos involuntarios que demuestran mi alegría ante mi triunfo. Aunque tuve que recurrir a mis encantos con la pobre chica de servicios escolares aprovechándome de que se muere por mí hace tiempo, solo espero que mi triunfo valga la pena.

Jenna es una mujer de unos 28 años, de cabello negro, delgada, ojos negros enmarcados con bastante delineador y amante de los tatuajes; pues a pesar de usar una camisa de mangas largas, ella se las sube dejando al descubierto algunos de sus dibujos.

Jenna


Al verme llegar casi se le cae el café cuándo iba a llevárselo a la boca pero en un acto reflejo por disimular su nerviosismo apoya la taza en su escritorio y fingiendo seriedad me pregunta.

-Zack McKenzie... ¿A qué debo el placer de tu visita?

-Jenna, mi dulce y tierna Jenna... - le digo apoyándome en el escritorio mientras le sonrió seductor amente... consciente de que eso la derribara. - Que guapa estas… más de lo normal si me permites el atrevimiento...

Ella sonríe tímidamente y puedo notar como sus mejillas se pintan de un intenso rojo, entonces sé que voy por buen camino...

-Necesito un favor... quisiera los datos de una chica llamada Helena... lo que sucede es que encontré algo que le pertenece y quisiera devolvérselo.

Jenna me mira un poco confundida, como si pensara que lo que acabo de decir es lo más ilógico del mundo, porque nadie devolvería algo que no es suyo, menos en esta escuela... razón suficiente para estar seguro que Jenna va a negarme la información.

-Mira Zack... por políticas de la universidad no debería darte ninguna información de los alumnos, porque como sabrás eso es privado y confidencial, podría perder mi trabajo si alguien se enterara...

Entonces por una fracción de segundo siento que mi petición será denegada... pero mi continuo coqueteo la debilita como la criptonita a Superman... y es cuándo me doy cuenta de que gane la batalla…

-Pero... tu propósito me parece muy noble, así que con la promesa de que no le digas a nadie voy a ayudarte... Dime como se llama esta chica.

Al terminar de oírla, suenan en mi mente los aplausos por mi triunfo, me siento como si hubiera anotado un touchdown en el último minuto para darle la victoria a mi equipo...
-Helena, solo sé que se llama Helena...

Por su expresión se que piensa que con eso no hace nada, me observa un poco enojada por estarla haciendo perder su tiempo buscando a una tal Helena entre todo el alumnado, pero suspirando tranquilamente, teclea en la computadora el nombre, del cual salen como unas 15 chicas llamadas así...

-Bueno Zack... tú dirás, quieres ir viendo una por una tu solo o prefieres que te ayude?

Noto en esa pregunta cierto temor a que la haga a un lado, pero como no quiero hacerla sentir mal…

-No, por favor si me ayudas, te lo agradecería mucho... nadie como tu conoce los expedientes – le digo con una sonrisa de medio lado la cual me responde inmediatamente.

Y entonces estoy feliz porque mi plan funcionó.

Pasamos unos valiosos veinte minutos pasando de un expediente a otro, de una carrera a otra, hasta que llegamos a Abogacía. Allí, como si me estuviera gritando, con una sonrisa esta Helena.





La chica que me ha robado el pensamiento desde que la vi.Jenna me deja observar el archivo en lo que atiende a otro estudiante de primero. Y aprovecho para anotar los datos en el móvil. Nombre completo, teléfono y dirección… Antes de que Jenna regrese paso al siguiente expediente y le digo que ya la encontré, simulo anotar su teléfono y me despido de ella con un guiño.

Ahora si, a encontrar a mi Helena.

martes, 10 de junio de 2014

Giros de la vida...Capítulo 8




                                        Capítulo 8







Me niego rotundamente a aceptar que este chico a mi lado realmente está interesado en lo que a mí me pasa, me resulta inaudita la idea de que alguien pueda siquiera tener un mínimo de compasión hacia mí. Después del engaño de Rodrigo me resulta extremadamente difícil creer en los hombres, con él se fueron todas mis ilusiones, mis sueños, mi idea del amor verdadero, se esfumó todo sentimiento de afecto de mi corazón, por eso me rehusó a contarle mi trágica historia, porque no quiero causar su lastima. Buscó desesperada una forma “elegante” de sacármelo de encima y creo que acabo de encontrar una relativamente “Sutil”.

-      Te agradezco mucho tu preocupación Zack, gracias por acercarte…Pero como ya te dije antes mi problema no tiene solución inmediata, es algo más bien que requiere tiempo y meditación para llegar a la decisión correcta. No quiero sonar grosera pero te pido por favor te retires, quiero estar sola, necesito espacio para acomodar mis ideas…

Él  me mira fijamente con sus ojos claros, me contempla con una mirada llena de curiosidad y es esa misma mirada la que me obliga a preguntarme si de verdad me habrá escuchado cuándo amablemente le dije: “Gracias pero déjame en paz”… Porque aún sigue aquí. Su mirada tan llena de intriga y preocupación me desconciertan y a la misma vez por alguna extraña razón también me da confianza, es como si en el fondo de mi alma algo me dijera que sus intenciones para conmigo son sinceras.

La razón y mi corazón debaten entre si haciéndome más complicado el momento. Por un lado siento que Zack podría ser la persona adecuada para desahogarme, para sacar de mi interior todo el dolor acumulado aunque también soy consciente de que él es hombre y como tal puede que al contarle mi situación se ponga del lado de mi ex argumentándome de ser yo la culpable de su tropiezo. Esto último me aterroriza de tal manera que al final optó por aferrarme al poco o mucho orgullo que me queda y vuelvo al ataque, aunque esta vez sueno más cortante y directa:
-      Vete, déjame sola, no necesito de ti ni de nadie para resolver mis cosas…

Cuándo termina de oírme presiento que quiere responderme, pues hace el amago de abrir su boca para objetarme, pero al segundo supongo se da por vencido y guarda su opinión para sí. Lo cual agradezco infinitamente porque ya no deseo escuchar más sermones de nadie, bastante tuve con las mentiras de mis padres, el engaño de Rodrigo, la hipocresía de su amante para además tener que soportar los de este desconocido.

Entonces sin nada más por decir, Zack se pone de pie y se va por donde vino...

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Definitivamente las mujeres y yo no nacimos el uno para el otro, no sé quién sea el del problema aunque para ser honesto me parece que ellas se llevan su parte de la culpa. Se complican mucho, tanto como para volver loco a cualquiera, no las entiendo, se la viven diciendo que su hombre ideal tiene que ser aquel capaz de escucharlas, mimarlas, apoyarlas, una persona que siempre este cuando lo necesiten, pero cuándo uno hace lo posible por ser como ellas quieren, en vez de aprovecharlo, te desprecian tratándote como si fueras el malo de la película. 

Motivo suficiente para asumir que Helena está completamente desquiciada, esa mujer no necesita a nadie en su vida, bueno o quizá puede que quien sea que la puso así era muy importante para ella y ahora el dolor no la deja ver más allá. Esta teoría no me resulta ilógica tanto que presiento es lo más probable, entonces es cuándo una idea viene a mi mente…

Ya sé que voy hacer para que esta chica confié en mí...-

miércoles, 4 de junio de 2014

Giros de la vida...Capítulo 7


                   
  

                          Capítulo 7:

 Con mucho cuidado para no asustarla, me voy acercando poco a poco a ella que llora, llena de angustia y sentimiento, provocando en mi interior la necesidad de protegerla, cuidarla, y de secar con mi puño las lágrimas que corren por sus mejillas. Cuándo  llegó a su lado, me agacho frente a ella y tomo sus manos y las aparto de su cara. Al darse cuenta de mi presencia, se sobresalta y levanta su cara para que pueda verla por fin por completo, Simplemente quedo maravillado ante lo hermosa que es, porque aún con sus ojos rojos e hinchados me parece la mujer más bella de todas, incluso en ese breve momento me olvido de todo el drama amoroso que me rodea. 



-Disculpa- Digo en voz baja - No quiero molestarte, pero te escuche llorar y me preocupe… ¿Puedo ayudarte?- le preguntó y en ese momento me doy cuenta que ni si quiera me he presentado - por cierto… Soy Zack.

Se queda en silencio unos segundos como tratando de asimilar lo que escucho, es como si le costara creer que alguien podría preocuparse por ella… y eso me desconcierta bastante porque me resulta casi impensable el hecho de que haya quien pueda ignorarla o hacerle daño… porque aún sin saber el motivo de su tristeza me parece una chica muy tierna y dulce.

Su aspecto refleja que no es como las tantas chicas que estudian aquí, pues puedo darme cuenta de que no pasa horas frente al espejo llenándose de maquillaje, joyas y ropa ajustada. Al contrario su vestuario es bastante simple, shorts grises, una blusa de flores y zapatos bajos las demás estudiantes, suelen pasarse el día entero en sus plataformas de colores llamativos, una moda que se ha extendido por todos lados, salvo claro en ella… Me siento a su lado cautelosamente, en silencio para no intimidarla, entonces rompe con la tranquilidad que reinaba sobre nosotros…

-Hola- dice a la vez que se limpia las lágrimas con sus manos- Agradezco tu preocupación y tu interés, pero en esto que me pasa no hay quien pueda ayudarme… - deja escapar un sollozo y se le humedecen los ojos nuevamente.

-En este mundo, todo tiene una solución… no hay nada que no se pueda arreglar, yo sé que no me conoces pero, quiero decirte que si necesitas un amigo o un desconocido, que te escuche puedes contar conmigo…Sabes…A veces en bueno hablar con otro sobre los que nos pasa…

-¿y tú… que eres psicólogo?...Te aseguro que este problema, es de esos que no tienen solución o más bien que hay que meditar muy bien que hacer…Por cierto…Yo me llamo Helena…por eso te pido de la manera más atenta que me dejes sola, no quiero hablar con nadie…

Esas palabras transitan tan rápido por mi mente que no me da tiempo a asimilarlas, tan solo me doy cuenta que lo mío no es tratar con las mujeres, parece que no nacimos el uno para el otro, pero en este caso algo me obliga a no ceder a su petición, no soy capaz de irme y dejarla sola…

-Lo siento… como dije antes no quiero molestarte, pero tampoco puedo irme y dejarte sola, no en este estado… Así que voy a quedarme aquí a tu lado, puedes desahogarte tranquila no te preocupes pero si necesitas conversar solo tienes que decírmelo…

Mientras me mira sorprendida, reflexiono para mis adentros diciéndome que a veces la vida puede dar giros en dirección al abismo pero también puede ponernos enfrente a alguien mucho mejor… y algo que dice que Helena puede ser mi giro.